jueves, diciembre 10, 2015

El testimonio de los mártires: Verdadero "sendero luminoso" no es el terror sino la caridad
9:40 p.m.

El testimonio de los mártires: Verdadero "sendero luminoso" no es el terror sino la caridad

"Es la caridad el auténtico ‘sendero luminoso’ que trae vida y no muerte" dijo el Cardenal Angelo Amato ante los miles reunidos en el Estado Centenario de Chimbote (Perú), la mañana del 5 de diciembre de 2015. Minutos antes, el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos había proclamado beatos a los sacerdotes mártires Alessandro Dordi (italiano), Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski (polacos), asesinados en 1991 por el grupo terrorista Sendero Luminoso, a muy pocos kilómetros de ahí.

Apenas escuchaba y terminaba de escribir en mi ordenador las palabras del Cardenal y ya esbozaba una sonrisa de gran alegría. Esas dos palabras que hasta el 5 de diciembre significaron terror desde entonces encontraron otra vez el camino de la luz.

Cardenal Amato: Los mártires peruanos "educaban a los niños y los jóvenes en el amor de Jesús. Ayudaban a los necesitados, asistían a los enfermos".

¿Saben cuál es el origen del nombre "Sendero Luminoso", asumido por el asesino grupo comunista que encabezó Abimael Guzmán desde la década de los '70? Fue inspirado por una frase del comunista José Carlos Mariátegui -sí, el abuelo de Aldo Mariátegui-: "El Marxismo-Leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución".

Cierto es que el sendero que recorrieron Guzmán y sus secuaces asesinos con su revolución nada tuvo de luminoso. Decenas de miles de muertos en más de una década de terror dan cuenta del salvajismo comunista.

Pero la sangre de los mártires, derramada por su fidelidad a Dios y a su pueblo, nos muestra el único y auténtico sendero de la luz, el verdadero "sendero luminoso".

Los beatos "educaban a los niños y los jóvenes en el amor de Jesús. Ayudaban a los necesitados, asistían a los enfermos", recordó el Cardenal Amato en su homilía. El propio Guzmán admitió tiempo atrás que los mandó asesinar porque con su labor pastoral impedían "que las masas avanzaran a la toma del poder 'porque la religión es el opio del pueblo'".

Ya lo dijo Benedicto XVI: "son los santos quienes cambian el mundo a mejor".

Las palabras del Cardenal Amato me han remitido a una frase que leí hace muchos años en el diario El Comercio. La decía un sacerdote que vino a Perú a presentar el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. No recuerdo ya la fecha ni el presbítero en cuestión, pero iba algo así: La verdadera revolución empieza en los corazones.

Esa revolución, verdaderamente exitosa, es la del amor, la de la caridad, la de Dios. Ya lo dijo Benedicto XVI: "son los santos quienes cambian el mundo a mejor".

De esa revolución que verdaderamente cambia el mundo han dado valiente testimonio los tres primeros mártires del Perú. ¿Estamos nosotros también dispuestos a cambiar el mundo?

La yapa:

El 3 de diciembre, dos días antes de la beatificación de los mártires, la estadounidense Lori Berenson, encarcelada durante 20 años por pertenecer al grupo terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), fue finalmente expulsada de Perú.

Mientras abandonaba el país, Berenson insistía (con el eco de alguna prensa estadounidense, que la calificó de "activista") en que el MRTA no fue terrorista. Similar discurso al que han usado organizaciones que dicen defender derechos humanos como APRODEH, que en una carta dirigida al Parlamento Europeo en 2008 pidió no incluir al MRTA dentro de su lista de grupos terroristas.

A pesar de esto, como recordó recientemente el embajador de Estados Unidos en Perú, Brian A. Nichols, en declaraciones a la radio peruana RPP, "el Gobierno de los EEUU siempre ha dicho que (el MRTA) es un grupo terrorista".

Minimizar el terrible daño que los terroristas comunistas hicieron al Perú durante tanto tiempo, y las secuelas que han dejado, en nada ayuda a la verdadera reconciliación. ¿Cuándo finalmente entenderán eso tantas ONGs de izquierda?
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