domingo, noviembre 22, 2015

"​Y tú ¿serías infiel para alcanzar el verdadero amor?"
10:48 p.m.

"​Y tú ¿serías infiel para alcanzar el verdadero amor?"

Así cuestiona el anuncio de la más reciente novela turca que llega a la televisión peruana: Amor Prohibido. Qué ternura. "El verdadero amor", ese dulce de goma con forma de osito. Todo obstáculo debe ser vencido para alcanzar ese abstracto objetivo. ¡Lo que sea! Inclusive romper un matrimonio.

Mi respuesta: No. Me casé con plena conciencia y voluntad y la infidelidad es siempre una traición y nunca una búsqueda de amor alguno. ¿Esa será la respuesta de todos o ya sembró la telenovela el bicho de la duda?

No es necesario ver el primer episodio para saber que el matrimonio se planteará como socialmente obligado, seguramente con un esposo malo o, al menos, aburrido. Pobres infieles, casi obligados a caer en el pecado. Y al final -adivino fácilmente- el "verdadero amor" triunfará. La infiel se verá librada de ese injusto matrimonio y se casará con el que era su compañero de adulterio.

Total ternura. Me reservo las nauseas.

Pero seriamente, ¿las mujeres -público objetivo predilecto de las telelloronas- aceptarían de sus enamorados-novios-esposos infieles una justificación así en la vida real?: "Amor, perdóname, pero te saqué la vuelta y ahora me voy con ella porque es mi 'verdadero amor'. Disculpa los inconvenientes".

Lo dudo. Pero así, en prime time, se valida la posibilidad de ser infiel. Hay una forma, hay una razón, hay un camino.

Pero cosas peores pasan por la televisión, para seguir idiotizando conciencias.

Una adolescente comienza un apasionado romance con su profesor. No, no es un titular de un noticiero denunciando el abuso sexual de una menor de edad en un centro educativo. Es el argumento base de telenovelas de particular éxito en las tres últimas décadas en Perú.

Ni qué decir de la serie que inició el reciente "boom" de las novelas turcas en el país, "Las mil y una noches": Porque claro, qué bello romance puede surgir de la propuesta de un hombre millonario de pagarle a una viuda que necesita dinero por una noche de sexo.

Nuevamente, me reservo las nauseas. Y de esa televisión basura nadie se queja. Curioso.

Foto: Flickr de Aphrodite.
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