viernes, enero 09, 2015

#CharlieHebdo: Condenable masacre, pero la libertad de expresión no es mártir
1:13 a.m.

#CharlieHebdo: Condenable masacre, pero la libertad de expresión no es mártir

Foto de local de Charlie Hebdo: Brigitte Djajasasmita (CC BY-NC-ND 2.0)

El 7 de enero de este año un grupo de terroristas cobardes (¿no lo son todos?) perpetraron una matanza totalmente repudiable (como lo son todas): asesinaron a un grupo de caricaturistas y trabajadores de la revista francesa Charlie Hebdo, en París.

No hay asesinato justificable. Ni en nombre de la religión, ni de Dios, de la política, ni de nada. Y este caso no es la excepción. Las autoridades de la Iglesia, con el Papa Francisco a la cabeza, lo han dicho claro.

Y no me quedaré atrás: El crimen contra los trabajadores de Charlie Hebdo y los policías es inexcusablemente condenable.

Pero el grueso de la prensa, en un (asumo) bienintencionado -de buenas intenciones está adoquinado el camino al infierno, reza el dicho popular- espíritu de cuerpo, se ha lanzado en una campaña en defensa de una libertad de expresión que en lo absoluto ha sido martirizada con este atentado.

Charlie Hebdo era cualquier cosa menos un líder de la libertad de expresión. La injuria y difamación no califican en la "opinión". Es más, la desvirtúan por completo.

Difamar e injuriar no son expresarse libremente, son un ataque deliberado y burdo, producto precisamente de una escasa imaginación y carencia total de fundamentos. Así: "Como no tengo los argumentos para criticarte claramente, te insulto, nos reímos de la ofensa y ya está".

Y de eso hacía su vida y negocios Charlie Hebdo. Las portadas que como símbolo de solidaridad han estado repartiéndose por el mundo entero lo demuestran claramente.

Insultos contra musulmanes, claro, pero también contra cristianos, contra los políticos y contra todo lo que se les antojara.

Eso no es libertad de expresión, y mal hacen los colegas en aplaudir y gastar tinta y píxeles en pancartas de "Yo soy Charlie".

Por último, Charlie Hebdo, y el apoyo exagerado que recibe en estos días, deja mal a caricaturistas verdaderamente geniales, que logran robar audazmente -sin recurrir a la bajeza de la ofensa- una sonrisa crítica al reconocer los pecados del sistema.

La matanza contra los trabajadores de Charlie Hebdo es indefendible. Pero de ahí a pretender convertir en un mártir de la libertad de expresión y opinión a quien solo se ha dedicado a llenar de ofensas la pulpa de celulosa es no solo exagerado, sino que también es validar la violencia mediática, que alimentan fanatismos ideológicos como el comunismo.

¿Y no se trata de combatir todo tipo de fanatismo?

P.D.: Aquí un enlace a algunas de las repulsivas portadas de Charlie Hebdo. Son imágenes que pueden herir susceptibilidades, así que recomiendo precaución a los lectores de este blog.

Contra la Santísima Trinidad.

Contra la Virgen María.

Contra el Papa Francisco.

Contra Benedicto XVI.

Contra los Cardenales de la Iglesia.

Y la lista podría seguir, por muchas líneas más.
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