martes, enero 20, 2015

Charlie Hebdo: La libertad de expresión, el Papa y la soberbia de la prensa
11:43 p.m.

Charlie Hebdo: La libertad de expresión, el Papa y la soberbia de la prensa


Foto: Valentina Calà (CC BY-SA 2.0)

El Papa Francisco, durante su viaje a Filipinas, tuvo la osadía de decir que la libertad de expresión tiene límites, en el marco del atentado contra Charlie Hebdo reivindicado por Al Qaeda. De pronto, todo el mundo perdió la cabeza.

Exactamente, Joker, exactamente.

"En la libertad de expresión hay límites”, dijo el Papa, tras presentar como ejemplo que si alguien ofendiera a su madre, podría recibir un puñetazo.

"Es verdad que no puedes reaccionar violentamente. Pero, si el Dr. Gasbarri, mi gran amigo, dice algo contra mi madre, puede esperar un golpe. Es normal”. Papa Francisco (15/01/2015).

No, el Papa no dijo que los de Charlie Hebdo se lo buscaron por sus caricaturas absolutamente ofensivas. Por el contrario, dijo que "no se puede matar en nombre de Dios" y que obrar así "es una aberración".

Pero nada, que qué se ha creído el Papa, que la libertad no puede tener límites, habráse visto más. Los colegas, con esa soberbia tan característica que defiende la libertad de expresión de todos ante cualquier tipo de censura (excepto la de las presiones de millonarios anunciantes, poderosos gobernantes, desquiciados lobbies, y tantos otros etcéteras) estallaron en protesta.

"Las palabras hieren, pero eso no excusa a un papa puñeteador", escribió Nick Cohen, en el británico The Guardian.

"No tenemos libertad de expresión absoluta, pero debemos proteger nuestro limitada libertad a criticar el poder", dijo Cohen. Porque, claro, una portada en la que aparece dibujada la Santísima Trinidad como si se tratara de una orgía homosexual es una crítica al poder... ¿de Dios? En fin, sigo.

Incluso una periodista católica levantó pluma contra Francisco. "El Papa está equivocado sobre expresión religiosa", escribió Heidi Schlumpf, del National Catholic Reporter, en CNN.

"Lo que me preocupa es su aparente creencia de que la religión debe tener una protección especial cuando se trata de libre expresión", dijo Schlumpf.

Qué abuso, ¿cómo ha creído el Papa que la religión debe tener una protección especial? Ni de a vainas, debe tener el derecho de ser insultada como cualquiera... excepto cualquier persona, claro, que en cualquier parte del mundo tiene un derecho al buen nombre.

"Nadie tiene el derecho a no ser ofendido. Ni siquiera el Papa". Heidi Schlumpf (16/01/2015).

Aguarda. "Nadie tiene el derecho a no ser ofendido. Ni siquiera el Papa", es la línea final del artículo de Schlumpf. Para esta periodística católica, se debe poder insultar a todos, incluso el Papa. Eso, aparentemente, sería el sueño dorado de la libertad de expresión: Insultaos los unos a los otros.

Vamos que hasta el Primer Ministro del Reino Unido aprovechó la ocasión para subirse al coche y lanzar darnos contra el Papa.

Declarando para la CBS de Estados Unidos David Cameron defendió que "en una sociedad libre, existe un derecho a causar ofensa sobre la religión de alguien".

"Soy un cristiano", dijo Cameron -intentando dejar claro que él es un cristiano bacán, tolerante, no como ese Papa que quiere dar un puñete al que hable mal de su madre- "si alguien dice algo ofensivo sobre Jesús podría sentirme ofendido, pero en una sociedad libre no tengo derecho a, más o menos, realizar mi venganza sobre ellos".

"Tenemos que aceptar que los diarios, revistas, pueden publicar cosas que son ofensivas para algunos, mientras esté dentro de la ley. Eso es lo que debemos defender".

Ah, saltó el conejo (ya hablaré de los conejos y el Papa en otro post, por cierto). Para Cameron, en una sociedad libre -como la del Reino Unido, asumo- se puede ofender insultar todo lo que sea legal insultar.

Claro que la ley de Comunicaciones Maliciosas del Reino Unido prohibe "enviar o entregar cartas u otros artículos con el propósito de causar angustia o ansiedad" (aplicable además a medios electrónicos, como Twitter o Facebook). Pero bueno. Insultar a todos, dijo el Primer Ministro.

En fin, libertad ilimitada para insultar. Eso parece ser lo que se reclama en estos días como "libre expresión". No, paso. Eso no es Ética 101. Respeto, crítica sustentada, opiniones audaces. Pero el insulto puro y duro no está cobijado por la libertad de expresión, es lo opuesto, es parte de su violación.

Al Papa Francisco, por cierto, le pidieron clarificar a qué se refería.

"En teoría, podemos decir que una reacción violenta frente a una ofensa o una provocación, en teoría sí, no es una cosa buena, uno no debe hacerlo. En teoría podemos decir que el Evangelio, sí, que debemos dar la otra mejilla. En teoría podemos decir que tenemos libertad de expresión, y eso es importante. Pero en teoría todos estamos de acuerdo. Pero somos humanos y hay prudencia, que es una virtud de coexistencia humana". Papa Francisco (19/01/2015).
"La libertad debe ser acompañada por la prudencia", temina diciendo el Papa. Y tiene razón.

La correcta barrera de mi libre expresión no puede ser la reacción violenta -una demanda judicial, cuando menos- de quien se sienta ofendido. Siempre debe partir de mí, de un actuar prudente, como bien señala el Papa.

Esto no quiere decir que mi opinión debe ser esterilizada, completamente inofensiva, libre de plomo, como los juguetes de estos días. Seguro habrá quien se sienta ofendido, especialmente cuando se trata de una denuncia que golpea a un verdadero delincuente. El que menos lanzará una carta notarial.

Y por más que el límite entre una crítica a una idea, ideología o actuar puede parecer algo difuso, existe. Y creo que en casos como Charlie Hebdo es más que claro: La ofensa es lo que es... y no es libre expresión.

Prudencia. Haría bien que sea la palabra del mes de los periodistas. Quizás una de las dos palabras... adicionalmente "humildad".
Publicar un comentario