viernes, septiembre 05, 2014

Cerati a un millón de años luz
12:05 a.m.

Cerati a un millón de años luz

Foto: Camilo Rueda López (CC-BY-SA-3.0),
via Wikimedia Commons
Para mi generación -nacidos a fines de los 80s- el "gracias totales" era un mito, una grandiosa leyenda repetida una y otra vez tras los acordes básicos de "De música ligera" interpretados por todo aquel que aprendía a tocar la guitarra: Si menor, Sol, Re y La. Con el Sol y Re intentando simular los intensos y característicos golpes.

Para cuando entramos a la secundaria y abandonamos las melodías infantiles y los programas con dibujos de los sábados por la mañana, para comenzar a saborear el rock, ya el último concierto de Soda Stereo nos llevaba al menos uno o dos años de ventaja (20 de septiembre de 1997. Dato).

"No solo no hubiéramos sido nada sin ustedes sino con toda la gente que estuvo alrededor desde el comienzo. Algunos, siguen hasta hoy. Gracias... totales".

8 de diciembre de 2007. Única fecha programada para el concierto en Perú de la gira Me Verás Volver. Soda Stereo se juntaba una vez más para una gira única y pasaría por Perú. Las entradas se agotaron antes que siquiera pudiera soñar en ir. Frustración. Esperanza. ¿Abrirán otra fecha? Sí. ¡Sí!

9 de diciembre de 2007. Picnic Motorokr se llamaba la zona para la que compré mi entrada. Mitad "Picnic en el 4.º B", mitad promoción del nuevo celular de Motorola. En la mitad de la cancha más cercana al escenario.  Mejor que Signos (la otra mitad), mucho mejor que "Prófugos"... y solo superados por "La Cúpula", en el área chica, ahí donde te caía hasta el sudor de Gustavo Cerati, seguramente.

Confieso que no me sabía ni la mitad de las canciones. Confieso que para corear en ese concierto, los peruanos no la hicimos bien, en general. Pero cómo olvidar a Cerati reventando la guitarra en Sueles Dejarme Solo, tomando las fotos en Zoom, prometiéndonos que esa noche iba a ser larga en Un Millón de Años Luz.

Perdiendo mi sitio en segunda fila tras la barrera porque a un -entonces- amigo se le ocurrió que ya no saldrían más casi al final del concierto. El polo "oficial" de 10 soles comprado al final del concierto, al igual que los dos discos de vinilos pintados con el logo de la gira.

A los pocos días, alguien subió a la red el audio del concierto entero obtenido directamente desde la consola. Y lo escuché por meses. Hoy ya he perdido esas grabaciones, y los tiempos de Megaupload han pasado. Si alguien los tiene aún, le agradecería el gesto.

Hoy que Cerati ha muerto, en mi Spotify ha sonado una y otra vez el disco oficial de esa gira. Vivo el concierto una y otra vez más. Cerati no se ha ido. Cerati está aquí. Vive por siempre. Cantará y reventará esa guitarra por siempre.
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