lunes, abril 15, 2013

La hermana muerte. Una corta reflexión (corta como la vida)
11:06 p.m.

La hermana muerte. Una corta reflexión (corta como la vida)


Vanitas, de Pieter Claesz
Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! 
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
San Francisco de Asís

La hermana muerte, como la llamaba San Francisco de Asís, aquella de la que nadie puede escapar. Y siempre nos está rondando... y pensamos en ella por unas horas... y luego olvidamos y volvemos a nuestra vida "normal".

Hace algunos días murió Karol Castillo, una joven reina de belleza trujillana. Tenía 23 años. Aparentemente un paro cardiaco. Una promisoria carrera por delante.

Hace menos, también en el norte peruano, un bus cayó a un abismo de 200 metros, cerca de Otuzo. A la fecha, 32 fallecidos y 8 desaparecidos. Algunos jóvenes médicos que realizaban su SERUM -un servicio post-licenciatura que tienen que realizar los médicos tras culminar sus estudios universitarios si es que desean trabajar alguna vez para el Estado- viajaban ahí. Enfermeras, profesores...

Pocos días más atrás, un helicóptero explotó en el aire sobre la selva peruana, mientras llevaba a sus pasajeros a un campamento petrolero. 13 fallecidos.

Y hoy, en Boston, Estados Unidos, en un atentado con bombas murieron tres personas, entre ellos un niño de apenas 8 años.

¿Y tú? ¿Y yo? ¿Cuándo?... ¿Hoy? ¿Mañana? ¿Siquiera despertaremos a mañana?

Una vez un sacerdote me aconsejó en confesión (ay si en pecado grave -la muerte- sorprende al pecador, diría el santo de Asís): Un buen cristiano no puede permitirse dormir en pecado mortal.

¿Ah? ¿Que no crees en Dios? Deberías. Como dice el apóstol Santiago en su Carta, hasta los demonios creen en Dios... y "tiemblan".


Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos,
descansamos.

Jorge Manrique. Coplas a la muerte de su padre
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