sábado, junio 04, 2011

Las dudas sobre Keiko y las pruebas (contundentes) contra Humala
5:57 p.m.

Las dudas sobre Keiko y las pruebas (contundentes) contra Humala

¿Foto del futuro? Fuente: Infolatam
De Keiko Fujimori hay serias dudas, mientras que de Ollanta Humala tenemos más que suficientes pruebas. Es ya un cliché, ciertamente, pero se debe repetir pues aún muchos no lo han tomado por claro.

La preocupación de que Keiko sea un títere de Alberto Fujimori, su padre, mentor, y a quien hasta hace poco quería liberar a toda costa está vigente. La sospecha de que ella sí haya conocido y no se haya distanciado de los delitos cometidos en el régimen de su padre, incluidas las esterilizaciones forzadas, es comprensible. Temer que un posible gobierno de Keiko Fujimori sea la prolongación de la dictadura de su padre en los 90s es válido.

Pero son preocupaciones, sospechas y temores. No hay ninguna certeza, ninguna prueba concreta que valide esas "dudas".

Por otro lado, en Ollanta Humala abundan las pruebas, comenzando con la más contundente: su Plan de Gobierno. A saber:

Humala dice: "Hay que nacionalizar nuestra economía", para líneas después precisar que "esto no significa autarquía ni estatismo". Bien, a mí me enseñaron que cuando no estás seguro de las palabras, vas al diccionario.

Según la Real Academia Española (RAE): Nacionalizar es:

1. Naturalizar en un país personas o cosas de otro.
2. Hacer que pasen a manos de nacionales de un país bienes o títulos de la deuda del Estado o de empresas particulares que se hallaban en poder de extranjeros.
3. Hacer que pasen a depender del Gobierno de la nación propiedades industriales o servicios explotados por los particulares.

Autarquía (cosa que no es nacionalizar, según el Plan de Gobierno de Humala):

1. Política de un Estado que intenta bastarse con sus propios recursos.

Estatizar (cosa que tampoco sería nacionalizar):

1. Tendencia que exalta el poder y la preeminencia del Estado sobre los demás órdenes y entidades.
2. Tendencia a que el Estado intervenga en las actividades privadas.

Lo único que obtengo de esto es que 1. Ollanta Humala nos está paseando, o 2. Ollanta Humala no revisó el diccionario antes de proponer su plan ideológico (ni después, me atrevería a decir). Prueba 1, clara: Humala y sus pares buscan meter las manos del Estado en empresas privadas.

La tercera propuesta de Humala en el capítulo de Políticas Horizontales de la Estrategia de Desarrollo se titula RENEGOCIAR LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO, así, en negritas y completamente en mayúsculas.

Y particularmente sobre derechos humanos, en el Plan de Gobierno de Ollanta Humala se propone eliminar el más básico, el derecho a la vida, pues contempla "la despenalización del aborto", lo que significa que el Estado considerará no punible el asesinato de niños en el vientre de la madre. Esto resulta comparable con que en un Plan de Gobierno X se prometiera la despenalización de las esterilizaciones forzadas. De hecho, es aún peor.

Y podría seguir con las pruebas basadas en el Plan de Gobierno, pero tiene 198 páginas. Revíselo usted mismo y encuentre todas las evidencias de la mentalidad retrógrada de quien nos quiere gobernar desde este 28 de julio, junto a izquierdistas reciclados.

Una prueba externa, aunque relacionada, al Plan de Gobierno es que, tras este se han sucedido un compromiso, una hoja de ruta y un juramento, todos con contradicciones serias entre sí y con el Plan original. A pesar de esto, Ollanta dice que el original sigue vigente. Absoluta informalidad.

Luego queda pendiente el caso Madre Mía, sobre el que Omar Chehade, candidato a la segunda vicepresidencia con Ollanta Humala, tuvo tristes declaraciones: que "malos elementos" de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) pagaron testigos para que testifiquen contra Humala. Además, dijo que "no sabemos" si los desaparecidos de Madre Mía están muertos, insinuando que podrían estar militando "con las fuerzas regulares de Sendero Luminoso".

Punto adicional, que Vladimiro Montesinos señaló que la "insurrección" de Locumba, que dirigió Ollanta Humala, en octubre del 2000, sirvió como "operación de engaño" para su propia fuga.

Ni qué decir de que el mismo Ollanta Humala haya apoyado el infame "andahuaylazo" que cobró la vida de cuatro efectivos policiales.

Ni qué decir de sus escasos conocimientos geopolíticos, que demuestran que suscribe el pensamiento etnocacerista, racista, de su padre Isaac Humala.

Nuevamente, es lícito y más que necesario dudar seriamente de Keiko Fujimori. Pero es imposible no estar seguro del carácter retrógrado, autoritario y etnocacerista de Ollanta Humala.

Mención aparte para las feministas que hoy apoyan a Humala, criticando al régimen de Fujimori con el cual trabajaron muy cercanamente. Además, me resultó paradójico escuchar a Jennie Dador, conocida feminista a favor de la planificación familiar y del aborto, criticando a Keiko Fujimori al señalar "que bueno que ella siempre invoca su maternidad puede seguir reproduciéndose, 300 000 mujeres no pueden y sí quieren". Subrayo el "sí quieren" para resaltar el doble mensaje de las feministas. Por un lado son el órgano activo de fondos extranjeros para promover la planificación familiar, incluyendo al aborto como "derecho sexual", y por otro, cuando es conveniente, resaltan que hay mujeres en el Perú que quieren ser madres.
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