sábado, marzo 12, 2011

Ola del mal
1:20 p.m.

Ola del mal

¡Tsunami!
No soy un experto del Instituto Geofísico del Perú (IGP) ni sismólogo ni nada parecido. Mi conocimiento y fascinación por los tsunamis es absolutamente fortuito.

Por esto, quiero compartir algunos de los conocimientos que adquirí por pura casualidad periodística con mis lectores bloggeros.

En enero del 2005 se cumplía un año del terrible tsunami que dejó en Indonesia cerca de 295 000 muertos tras un sismo de 9 grados de magnitud, y en mi segunda semana como practicante de Inactuales en Caretas, mi jefe/maestro/sensei me encargó una revisión de la situación del Perú frente a un eventual tsunami.

Este reporte, que eventualmente se terminó titulando Guardianes de la Bahía, me permitió entender cómo funciona la alerta de tsunamis para los países ubicados en la cuenca del Pacífico, así como las medidas que se han tomado desde hace ya buen tiempo en el Callao, el principal puerto peruano, para prevenir un elevado número de víctimas en caso se presente este fenómeno natural en nuestras costas.

En principio, la primera gran lección es que un tsunami se produce por un sismo con epicentro mar adentro. Sólo mar adentro, sí, en serio. ¡Sí, sólo mar adentro!

La otra gran lección es que si estás en la playa y sentiste un sismo intenso, esa es la primera (y quizás única) advertencia del tsunami. En ese instante lo que debes hacer es largarte de ahí, sin pensarlo más, pues la primera ola podría llegar en 10 a 30 minutos.

Dependiendo del sitio del epicentro, se estima el tiempo de llegada de la primera ola del tsunami train wave, el infame tren de poderosas olas que puede desaparecer ciudades enteras.

¿Cómo se pronostica, calcula, estima esto? Pues desde hace años, el Sistema Internacional de Alerta Contra Tsunamis del Pacífico ayuda a todos los países de la cuenca a estar atentos a olas que pueden recorrer el océano entero. Sí, como la que recientemente nos llegó desde Japón.

Tiempo estimado de llegada a cada país de un "tsunami"
generado en Hawaii. Fuente: Revista Caretas
Long story short, el Pacific Tsunami Warning Center, órgano del gobierno de Estados Unidos al servicio de toda la cuenca del Pacífico y, desde el 2004, del Océano Índico, según me explicó el entonces comandante AP Yerko Jara, funciona así: “Los sismógrafos en Hawaii detectan el epicentro y la magnitud de cualquier sismo en el Océano Pacífico, analizan su riesgo y generan un pronóstico que transmiten a los países de la zona”.

Poco ayudan los medios de comunicación en pedir la opinión de uno y de otro sin remitirse a los comunicados oficiales de la oficina del PTWC en Hawaii, que desde el mediodía de ayer indicaba las posibles horas de llegada del tsunami a distintas ciudades del Perú, añadiendo que, si bien la alerta para nuestro país no era de gravedad, cada país debe tomar las precauciones respectivas.

De cualquier forma, en Japón los ciudadanos deben estar bastante más que acostumbrados a sismos y vale recordar que fueron quienes bautizaron a este intenso fenómeno natural. Los muertos parecen no ser tantos como en Indonesia, lo cual no hace menos lamentables las posibles 1 000 víctimas. Sin embargo siempre cabe preguntarnos ¿y si hubiéramos sido nosotros?

La respuesta, a pesar de las "tranquilizantes" declaraciones de los alcaldes y del Presidente, no es la mejor. Fuera del Callao, ningún otro distrito tiene un verdadero y eficaz sistema de alerta y evacuación ante tsunamis.

Así, si un tsunami de grandes dimensiones llegara a costas peruanas, en nuestras condiciones actuales, tendríamos demasiadas muertes que lamentar.

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