sábado, octubre 09, 2010

Hasta luego, Iquitos
10:41 a.m.

Hasta luego, Iquitos

Siempre pensé que el más serio de los problemas iquiteños es una maldita costumbre de vivir para el fin de semana. No hay algún indicio de una vocación más alta, sino que es necesario un trabajo para poder sostener ese ritmo: trabajar de lunes a viernes y de viernes a domingo juerguear hasta morir. Estoy intentando recordar otra ciudad en la que el negocio de la venta de cerveza sea tan bueno que haya bodegas que no tengan que vender nada más que cerveza: ni gaseosa, ni bocaditos, sino exclusivamente lager. No conozco demasiadas ciudades, pero en ninguna de las que he visitado he encontrado figura similar.

Así, la mayoría de iquiteños vive en un sopor intenso, anestesiados por la rutina semanal, sin interesarle demasiado lo que pase o deje de pasar. Firmes e intensos en el reclamo, pero ¿de qué? Y por tanto a la merced de caudillos, de quejosos y de aprovechadores. De este sopor surgen presidentes regionales como Yván Vásquez, alcaldes sin mayor oficio que regalar besos como Charles Zevallos. Pero esto es lo de menos, la procesión -como bien canta Kevin Johansen- va por dentro.

El problema del narcotráfico es endémico de nuestra tan peruana amazonía. Selva adentro, en los terrenos entre ocultos e invisibles por la corrupción de funcionarios, los laboratorios y pistas clandestinas no se han logrado desaparecer. Pero la evidencia del lavado de activos en la ciudad es ya tan escandalosa que habría que ser ciego, sordo y estar privado del olfato para no darse cuenta. ¿Mencioné que los iquiteños viven en una suerte de sopor juerguístico-rutinario?

Iquitos apesta a kerosene. No lo tomen literal, ONGs ambientalistas. Loreto, a pesar de lo que Yván Vásquez quiera proponer, no es una región productiva. Y si su producción es tan baja, hay que preguntarse de dónde proviene el dinero que dinamiza la región como para que empresarios colmen el centro de edificios de cuatro pisos, construyan lujosas viviendas y autos de más de US$ 70 mil poblen la ciudad. Sé de una popular tienda a la que la Fiscalía de Tráfico le cayó hace unos días para evaluar su contabilidad. Son una familia con varias empresas contadas entre sus miembros y varias detenciones por tráfico de drogas.

Sin embargo, para nadie y menos aún para los próximos gobernantes de la Región y Municipalidad les importa esto. Ni siquiera lo han sentido, porque no ha sido mencionado en su campaña, así que seguro no debe existir. Esto no indica otra cosa que el narcotráfico ya está seriamente insertado, como le gusta, en las altas esferas del poder loretano.

Pero el CNI sigue luchándola en primera división, así que todo lo demás no importa. Olvídense de lo que escribí.

Publicar un comentario