jueves, julio 22, 2010

Un sorbo de verdadera peruanidad
8:03 p.m.

Un sorbo de verdadera peruanidad

Las Fiestas Patrias suelen despertar más chauvinismo que un verdadero amor al país natal y su historia. Fácilmente muchos aprovechan para inundar de ignorancia histórica los medios de comunicación.

Verdades sean dichas, el ser una república independiente y -de vez en cuando- democrática ha generado reacciones diversas desde el primer grito de libertad. Este, me enorgullece decirlo, habría de darse en mi natal Trujillo, el 29 de diciembre de 1820. Aquel día,  José Bernardo de Torre Tagle proclamaría: "Pueblo mío. Acabamos de proclamar y jurar la independencia de Trujillo. Desde este momento y por la voluntad unánime del pueblo, Trujillo es libre... Pongo nuestro destino y el del pueblo bajo la protección del cielo". Vale anotar que Huancayo afirma haber firmado su independencia un mes antes, el 20 de noviembre, pero no les creo.

San Martín declararía independiente al Perú al año siguiente, el 28 de julio tal como recordamos. Esto fue bastante nominal, puesto que los españoles no dejarían de molestarnos hasta la batalla de Ayacucho en 1824. Hago estas referencias históricas, que entiendo muchos de nosotros hemos visto hasta el hartazgo en el colegio, para anotar algo muy concreto: no existe República del Perú antes de 1821. Antes de esa fecha no existíamos como ciudadanos peruanos, sino como virreynato de la corona española.


Viajo un poco más atrás, en mi máquina del tiempo bloguera, hacia un pasado que mal han hecho los estudiosos y escuelas en llamar Historia del Perú. Porque como dejé claro, la "historia" de la república peruana sólo puede remitirse hasta 1821. Así como no se puede hablar de la historia de David Ramos antes de que yo fuera concebido: la vida de mi abuelo no es parte de mi historia.

Pero claro, es válido considerar al Virreinato del Perú, puesto que ya lleva el nombre incluído. Con fecha 20 de noviembre de 1542, Carlos I (alias Carlos V) firma las Leyes Nuevas en las que se puede leer -aparte de la terrible escritura de Su Majestad-: "yten ordenamos y mandamos que en las provincias o rreynos del peru rresida vn visorrey y vna audiencia rreal de quatro oydores letrados y el dicho visorrey presida en la dicha abdiencia la qual rresidira en la cibdad de los rreyes por ser en la parte mas convenible porque de aqui adelante no ha de aver abdiencia en panama".

Así, difícilmente podríamos considerar la conquista española del Imperio Inca como "historia peruana". Pero bueno, sirva para la facilidad en su estudio. El problema es que un indigenismo de mala leche y mala hora, ha venido a maleducarnos en que los españoles nos robaron a los peruanos. ¡No nos robaron nada! Para el caso, ni existía peruano alguno.

Y alguien dirá que los españoles le robaron a los Incas y por tanto a nosotros. Pues no es lo mismo ni es igual. Los Incas obtuvieron su riqueza de formas no tan limpias. En principio dominaron, en muchas ocasiones a la fuerza, a los reinos conformantes del Tahuantinsuyo. No, el Imperio Inca no era en lo absoluto algo parecido a la Unión Europea. Para el caso, a mí aún me molesta que los cuzqueños hayan conquistado a los chimúes.

De hecho, los españoles recibieron muchísima ayuda de los reinos conformantes del Tahuantinsuyo para vencer a los Incas. ¿Por qué? Porque no estaban satisfechos con su dominio, no eran tan buenos, inocentes y puros como el indigenismo trata de hacernos creer.

Ciertamente son nuestros ancestros, ciertamente debemos ahondar en su cultura porque es, en parte, la nuestra. Pero no nos dejemos engañar por la mitad de la foto, la otra parte tiene un valioso fondo español. Valorémoslo también, que la idea de que sólo ha dejado destrucción es, cuando menos, falaz.

*La imagen de la taza la obtuve de zazzle.es, mientras que la de San Martín proclamando la independencia la conseguí en esta web de la USMP, donde también pueden leer el acta de Independencia.

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