domingo, mayo 02, 2010

No rajes del oficio: A Pedro Salinas
12:35 p.m.

No rajes del oficio: A Pedro Salinas

La verdad no espero que Pedro Salinas lea mi blog, no soy famoso ni recíprocamente he leído sus libros o sus blogs. Sólo me detuve a leer su "Antibiografía" y fue por una mera curiosidad de estilo. Y de ahí parte esta "carta abierta" si así se le puede llamar.

Aquello, Pedro, que deja al descubierto a un mentiroso son las incoherencias que le siguen a sus mentiras. Los criminales suelen modificar sus historias en cada declaración. Así, es interesante ver que te fugas, renegando, del Sodalicio pero, a continuación, como relatas en tus apuntes de vida, te escapas de Dios.

Esto es fácil de dilucidar. Si a alguien no le resulta la Familia Sodálite, por cualquiera de sus motivos (les parecen marcianos, extremistas, fundamentalistas, muy estrictos, muy militantes, qué se yo), pero quiere ser cristiano, le quedan muchísimas alternativas en la Iglesia: franciscanos, carmelitas, vicentinos, jesuitas, dominicos, agustinos, carismáticos, Opus Dei, y ene etcéteras más con características muy particulares y bellas en cada uno de esas asociaciones. Si la intención real es alejarte de Dios, pues dejar al grupo religioso al que perteneces era sólo el primer paso, la excusa, el pretexto, el cuento que te dijiste a ti mismo para sentirte mejor y "en lo correcto".

No sé qué pasó por tu corazón cuando decidiste fugarte del Sodalicio. Más aún, no sé qué miedo tan profundo, qué obsesión por sentirte bien, te guió a intentar masacrarlo. Lo que sé es lo que puedo ver, que mentiste. Porque no te quitaste del Sodalicio porque sean unos extremistas, sino porque te querías alejar de Dios. Y veo también que lo lograste. Veo que ahora alabas a Hans Küng (las diéresis están cerca de la L, a la derecha), solamente porque este ataca, con profunda ignorancia y cero base teológica, a la Iglesia.

Sin embargo hay una parte de ti que sigue inquietísima, una que no has logrado callar, ¿verdad? Por eso sigues pendiente de la Iglesia, del Vaticano, del Sodalicio, de tus hermanos. Y para tranquilizar tu corazón, para enmudecerlo, la insultas, te burlas, atacas. Porque te importan, pero tienes miedo de que eso se note. Pues se nota, Pedro, se nota exageradamente. Y tu vergüenza huele, hasta aquí, hasta Trujillo. Y seguro que huele mucho más lejos, en el Cielo.

Esa voz no la vas a poder callar, y tú lo sabes. Supongo que ya lo has escuchado antes, pero quienes hemos sido evangelizados estamos "fregados": por mucho que intentemos alejarnos de Dios, la marca está ahí, lacerante, latente siempre. Siempre lo sabremos, siempre lo sabrás, Pedro: el verdadero camino es el del Señor.

Disculpa la dureza, quizás, pero la verdad es dura.

En el Señor,

David

*Imagen obtenida de la agencia ANDINA.

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