domingo, abril 04, 2010

Sobre el escándalo de la pedofilia y la pederastia
3:52 p.m.

Sobre el escándalo de la pedofilia y la pederastia

El escándalo del que diversos medios de comunicación han hecho renta por estos días es ciertamente doloroso. El sólo pensar que un siervo de Dios, un sacerdote, ha caído en las oscuridades más pestilentes del pecado es aborrecible. Y esto tanto moral como legalmente. Estas personas, tan ciudadanos como cualquiera, merecen el peso de la justicia humana.

Una visita rápida la Red Peruana contra la pornografía infantil nos dará cuenta de que no sólo en la Iglesia, y por tanto el celibato no es "causante" de pedofilia, sino incluso hay docentes universitarios pedófilos. Y dicho esto, queda claro que estos actos, ya sean dentro de la Iglesia o en el mundo secular son aborrecibles, me dedicaré a hacer un análisis del escándalo.

La doble moral sobre la pederastia es dramática. Hace algún tiempo, Thomas R. DeGregory señalaba que las políticas "socialmente responsables"de diversas organizaciones para la lucha contra el trabajo infantil en países asiáticos, generaban prostitución infantil. Entiéndase: el luchar para que los niños ya no fabriquen zapatillas (o iPods o qué se yo) los llevaba al muchísimo más riesgoso negocio de entregarse sexualmente por dinero. Pero los medios sólo cubren la lucha contra el trabajo infantil, naturalmente.

En la selva peruana el turismo sexual infantil, como consecuencia del turismo sexual "adulto" es casi socialmente aceptado. Uno puede ir a las barriadas más bajas del distrito de Belén y tener relaciones con una prostituta que es menor de edad en una canoa. Esto es vox populi, pero nadie lo combate. Claro que las autoridades creen estar haciendo lo suyo con solo pintar unas cuantas paredes diciendo "No al Turismo Sexual Infantil".

En muchos hogares aún se promueve que el hijo varón de 12 años aproximadamente vaya al prostíbulo a iniciarse sexualmente, y se ve lícito cuando es en sí una violación. La sociedad alienta el inicio sexual temprano, cuando esto también agrede a la persona. Ciertamente es muchísimo más indignante cuando se trata de niños muy pequeños, pero hay que recordar que siguen siendo menores de edad hasta, obviamente, los 18 años.

Otra muy usual manifestación de esa doble moral es cuando se trata de una mujer, como algunos casos de profesoras que violan a sus alumnos. En Twitter pude leer a unos populares locutores radiales que señalaban muy alegremente "yo hubiera querido tener una profesora así".

O novelas como Carmín, y su remake con Stephanie Cayo, promoviendo abiertamente y en horario familiar la pederastia.

Hay muchos otros casos a considerar, que no libran de responsabilidad ni a pedófilos/pederastas en la Iglesia ni en ningún otro ámbito. Pero, como mencionaba al principio, habría que medir las razones y la magnitud del escándalo mediático. Porque, como bien lo señaló el Señor, todos somos pecadores. Tirar piedras no nos exime de absolutamente nada.

La ilustración la obtuve de este sitio, en el que se anota la detención de un pornógrafo y pedófilo.

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