domingo, marzo 21, 2010

El día más importante de tu vida
6:52 p.m.

El día más importante de tu vida

El matrimonio, como sacramento que es, tiene una cualidad mística absolutamente maravillosa: convierte a dos personas en una. Para mí es un hecho fantástico, caído en el descuido por cuestiones como la falta de fe o el activismo pero que siempre causa en el alma espectadora un sabor especial, de otro mundo. Es pues un acto único e irrepetible, lo que convierte este día -y me importa poco la redundancia- en un día único e irrepetible.

Ayer se casó mi hermana, la que más quiero y la única que tengo. Se casó no con un buen hombre, sino con el hombre de su vida, la magnitud de lo cual tiene una raíz espiritual más que una explicación romántica. Ayer mi hermana pasó de ser "mi hermana", en primer lugar, a ser "la esposa de Elmer". Ayer, mi hermana lucía radiante.

No he visto semejante emoción en el rostro de mi viejo, jamás. Si bien aquellos sentimientos que deben haber -y seguro continúan en eso- jugado a la licuadora se mantenían en lo inexpugnable de su corazón, la dicha era más que obvia: parecía el anuncio publicitario de Coca Cola en Times Square.

Mi madre disfrutó la celebración como si fuera su propia boda, los asistentes fueron los justos y confío en que los ahora esposos vivieron intensamente del compartir con los que más quieren.

El matrimonio es un sacramento maravilloso, pero lo es aún más cuando es tu propia hermana quien está ahí, frente a ti, colmada y rebosante de plena y santa alegría.

Te quiero muchísimo, Mana, muchísimo.

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