miércoles, septiembre 09, 2009

Un derecho inalienable de los perros
12:58 p.m.

Un derecho inalienable de los perros

Mucho se ha hablado de los derechos de los animales y de mucho se han quejado también. No podemos dejar de mencionar la airada manifestación contra el uso quirúrgico y docente que de ellos se ha venido dando en muchas universidades del país. Tampoco podríamos dejar atrás la fílmica lucha de Elle Woods (Reese Witherspoon) en Legally Blonde 2, contra el abuso de las empresas desarrolladoras de cosméticos. Ni qué decir ya de la popular cadena (¡al infierno aquellos que la llamen hoax!) de los gatitos que en Japón los crían dentro de botellas.

Pero sobre el más básico de los derechos que debería acompañar a todo perro, como lo hace con vacas y rumiantes varios en las altas zonas de nuestro Perú, no se ha dicho nada. Al contrario, se ha callado, se ha cedido y finalmente perdido toda libertad en este campo. Me refiero señores, sin más, a que todo perro que se precie de tal debería gozar del poder de defecar en un jardín.

Y claro, seguro que algún lector con ínfulas dictatoriales, autoritarias y de flores bonitas en el jardín seguro hizo su primer gesto de descontento. Pero no es justo, les digo, que con suma tranquilidad dejemos que el mundo entero arroje al césped sus empaques de galleta, de snacks, papeles higiénicos colmados de mucosidad nasal, ¡platos descartables! y nadie se duele. Pero apenas un perro inicia la natural labor, soltando el biodegradable producto de su alimentación, el ladrido humano es claro: recoja la basura de su perro.

Pero no nos hagamos los tarugos (Chimoltrufia dixit), ¿acaso no es necesario el abono -palabra educada por lo insípida- para el buen crecimiento herbáceo? Pues lo es y, aunque prefieran el aserrín, son mejores las heces animales. ¿Por qué entonces despreciar los residuos de Pedigree de mis perros? Por un sencillo miedo que acompaña a la humanidad desde sus inicios y que lo llevó al evolucionado invento del calzado: el miedo de pisar caca de perro.

Venzamos pues esta cobardía y permitámosle ese derecho natural inalienable del que hemos privado a nuestros más queridos y más fieles amigos.

*La imagen del perro educado la obtuve de la web aperrados.com

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