jueves, abril 24, 2008

La importancia de llamarme Ernesto
12:18 a.m.

La importancia de llamarme Ernesto

"... Y yo compadezco a toda mujer que se casa con un hombre llamado Juan. Probablemente no la estará permitido conocer jamás el placer arrebatador de un solo momento de soledad. Realmente, el único nombre que merece confianza es Ernesto." Gundelinda Fairfax en "La importancia de llamarse Ernesto" de Oscar Wilde.

Desde hace mucho que había mandado el Ernesto de mi nombre al olvido, manteniendo su bulliciosa pero firme "E" limitada con un punto entre el David y el Ramos. No me simpatizaba del todo, todo lo contrario de mi abuelo -quien de tantos castigos me ha salvado- que es a quien debo la cortesía del middle name.

Por otro lado me permití diversas mutaciones en el apelativo autoasignado, lujo que algunos nos damos al discrepar abiertamente con los conseguidos en las aulas colegiales. Surgió así Derg, siglas de mi nombre que decidí usar tras encontrar que mi hermano anotaba en varios lugares las suyas: SHRG. Lo use largamente, e inclusive ha alcanzado el presente a través del usuario de mi correo electrónico de Hotmail, entre otros varios usos ya difíciles de modificar. Sin embargo, como de muchas otras cosas, me aburrí de "Derg" y lo mandé al baúl de los recuerdos. Por cierto que Derg nunca gozó de uso generalizado entre mi círculo amical.

Pasado algún tiempo de universitario se presentó, en una situación tan ridícula que me he cansado de contarla, un nuevo apelativo que habría de perdurar más allá de mi hartazgo: Dash. Irónicamente mis amigos y mis no amigos comenzaron a llamarme así tiempo después de que yo había dejado de usarlo como nick en el messenger. Ahora si bien la gran masa sigue llamándome así, decidí volver a ser David.

Tiempo después me comencé a enamorar una vez más, como consta en algún post anterior. Y a pesar de no haber durado demasiado el encanto (La diferencia entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho dura un poco más, dijo Wilde), afectó con cierta intensidad mis reflexiones. Decidí hacerme invisible por un rato. Así decido usar una identidad para muchos secreta: Ernesto. Surgido del escondite perfecto, llega para manifestar una nueva faceta mía: una más fuerte, más constante, más intensa.

Derg es Dash aunque este no sea tan David ni Ernesto como en verdad soy. Sólo digamos que me gusta divagar sobre estupideces.
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