miércoles, octubre 10, 2007

Chesumadre
12:45 a.m.

Chesumadre


El primer recuerdo en mi vida vinculado a la imagen del Che me es borroso. Creo que era una tienda ubicada en jirón Próspero, en Iquitos, Perú. La tienda llevaba estampada el eterno retrato realizado por Korda. Quizá le pregunté a mi padre quién era el tal Che. Debo haberlo hecho, porque si bien borroso el recuerdo debe datar de hace casi 16 años, en mis primeros días en la selva. Debió de haberme impactado.

Mi temprano repudio adolescente al socialismo hizo que cualquier aprecio por la vida-obra-leyenda de Guevara fuera nulo. Sin embargo tenía un compañero de salón en el colegio, Oscar Céliz, simpatizante de las tesis comunistas al que llamábamos en tono de joda 'El Che'.

Y el mantener siempre ese desprecio por la doctrina que tan tristemente tiene aprisionados de cuerpo, y especialmente de mente, a 12 millones de cubanos mantuvo la distancia entre el aprecio por Guevara.

No fue sino hasta que vi "Diarios de motocicleta", aquella recreación del primer viaje lationamericano que realizó El Che, que me sentí tocado por su pensar. Es ese toque romántico no solo producido por la película sino, me guste o no, que posee el socialismo.

Y el Che Guevara es el máximo exponente de ese romanticismo. Un tipo que lavó sus pecados con su muerte. Un tipo que hoy es un santo popular. Un santo que ayuda a mantener viva y prolongar la agonía de la ilusión revolucionaria comunista, que quizá sin un Che agonizaría más tristemente.

Es por eso quizá que Guevara importa tanto. Por eso que muchos jóvenes no querían otro destino para sus vidas que morir como murió el Che. Por eso que los huesos de Guevara, a pesar de muchas incongruencias (ver: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/estan/huesos/Che/elpepusocdmg/20071007elpdmgrep_2/Tes) son LOS HUESOS DEL CHE. Y aún hay cosas en esa doctrina tan desquiciante que, tal como rumiaba Guevara con referencia a textos soviéticos, "se parecen a la Santísima Trinidad; no se entienden pero la fe los resuelve".

No me parece que Guevara sea un héroe. No me parece que sea para tanto. No quiso morirse, no pensó que lo asesinarían. No logró nada y cuando debió, cuando Ministro, la fregó. El hecho de que lo delatara un campesino debió haberlo cuestionado sobre la acogida de su revolución. Y murió en la suya: El que mata, entre bala y bala puede que muera. Y salado, se murió. Y ninguna de las cosas antes mencionadas le sirve de mérito. Sin embargo acá estoy, escribiendo sobre un pobre tipo muerto, pero fotogénico.

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