viernes, junio 01, 2007

Aeroplane man
9:44 p.m.

Aeroplane man

Sobrevivir a un accidente aeronáutico es bastante, de lejos, más difícil que a uno en mar o tierra. En un capítulo de Mythbusters se investigó la potencialidad de sobrevivir al aterrizaje forzoso y se concluyó que ni siquiera en la posición de emergencia recomendada se lograría evitar fracturas en las piernas que no permitirían abandonar el aeroplano fácilmente.

Mi hermano no cayó en un Jumbo, sino en una avioneta, a menor velocidad y altura pero a la vez más frágil. Lo suficiente para que algunos puedan culpar al viento por haberla precipitado. El índice de sobrevivientes tampoco es un alivio: 7 de 20, mucho menos del 50%. La temeridad que ciertas personas señalaron como un valor de los aviadores de la zona rayó la tarde del jueves en negligencia absoluta que cobró la vida de la tripulación en pleno.

Mi hermano es definitivamente el más grave de los sobrevivientes. Si bien no presenta fracturas en ningún miembro, tiene un pulmón herido y un edema cerebral. El pronóstico clínico es muy positivo pero es la paciencia es requerida. Al día de hoy mi hermano ya puede hablar, no muy fuerte, pero puede. Ya tiene más conciencia aunque permanece con cierta confusión. Y es precisamente en estos momentos cuando el Estado saca el cuerpo. El accidente ya no es noticia, ergo el Gobierno Regional de Loreto, con Iván Vásquez a la cabeza (sin alusiones a la cabellera), desaparece y se hace pelotas para la compra de un rollo de papel higiénico. Obviamente este no ha sido el primer problema a nivel sector público. Mi hermano fue el primer sobreviviente rescatado, en horas de la mañana, sin embargo no fue sino hasta las 8 p.m. que se le realizó una tomografía debido a la continua renuencia de los trabajadores de salud de Pucallpa y a la tardía aparición de la empresa aseguradora encargada del caso.

Gracias a Dios, y pese a todas las negligencias humanas, mi hermano mejora día a día. Ayer estuve en Lima y tuve la ocasión de verlo un rato -la visita es restringida pues permanece en Unidad de Terapia Intensiva- y conversar con él. No, no sucede como en las películas. El Hopital FAP puede que sea decente, pero no es el Hospital de Chicago de la seria ER. La imagen para mí fue bastante fuerte, pero su rápida mejoría es esperanzadora y eso añadido al siempre frío pero objetivamente positivo diagnóstico y pronóstico médico, alegra el corazón.

Confío en que Dios, que tanta Gracia ha derramado sobre nuestra familia y en particular sobre Sergio, seguirá con nosotros y este es pues un motivo más fuerte para mantener plena y fuerte nuestra fe.
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