lunes, febrero 19, 2007

Happy Birthday 2 You!
12:51 p.m.

Happy Birthday 2 You!

Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi papá es él enseñándome a silbar una tonadita que ayer mi sobrino de dos años imitaba onomatopéyicamente. Una vez aprendido ese fiu-fi-fiu pasé al fiiiii-fiu útil para señalar la belleza femenina en las calles. Lástima que dicho silbido ha sido marginado por feministas revanchas.

Mi padre fue fiel escudero y abogado que defendía mis derechos naturales frente a mi madre, estando yo en riesgo de ser herido brutalmente por aquella aguja transmisora de la dolorosa megacilina.

Papá fue quien hace pocos años y ante tenaz insistencia mía accedió a comprarme un postpago Bellsouth que tanto dolor de cabeza -y bolsillo- le dió. Y remontándome nuevamente a la infancia fue quien me compró la primera y mera, mera pelota de fútbol, una de las que sí dolía al patear. (Para quien me haya comprado una pelota antes: piña, no me acuerdo).

Papá fue quien me enseñó a escribir en MS-DOS, cosa que graciosamente fue inútil porque al poco tiempo ya estaba aprendiendo a usar Word. Papá fue quien nos contaba, a mí y a mi hermana, Peter Pan de memoria y pronunciaba -hasta ahora lo hace- el nombre de la calle en la que vivía Wendy.

Papá fue quien se chantó mi dengue e intentó de miles de infructíferas formas encontrar mi vena. Cosa que para alegría general, y particularmente mía, al final encontró.

Papá aprobó mi carrera a pesar de una reacción furibunda en almuerzo en cafetín de hospital en el que labora en la cual, cito, exclamó "¡no voy a pagarte la pre para que te mueras de hambre!". Valga resaltar que la intención no era que no estudie la carrera, sino que no me muera de hambre. (Cosa que puede suceder si no depositas pronto el dinero del mes, Pa' :P).

Mi papá fue el que, en mayor o menor medida, me contagió de un terrible sentido del humor, por el cual me veo obligado a ser sarcástico.

La única vez que he entrado a Paiján y me he subido a una Land Rover -ok, era vieja pero Land Rover al cabo- fue con mi papá.

Quien descubrió, supongo avergonzado, el arsenal de pornografía adolescente que un escolar secundarioso -yo, yo- escondía inútilmente en su habitación, fue mi papá. También fue el que motivó y apoyó mi aprendizaje apasionado del inglés.

Quien ha sabido equilibrar el explosivo carácter de mamá con el explosivo carácter de sus tres hijos, fue papá. Quien me ha cultivado los Beatles hasta el tuétano, la música clásica y, en asociación ilícita para delinquir con mi madre, la nueva ola, fue papá.

Mi hermano mayor, en su infinita creatividad para joder, de pequeño me señalaba como una gotita idéntica a mi padre. (También se creó eso del llavero de papá).

A todo esto, quien me inculcó eso de caminar y caminar fue mi papá. Y con él he caminado gustoso demasiadas rutas.

Y a finales, tanto cuando me miro al espejo como cuando reconozco mi carácter encuentro, a veces alegremente y a veces rabioso, soy muy parecido a él. Fácil, soy un "hijo de su padre".
Le solía decir Papá, luego Papi, y ahora Pa'. No sé mucho de su historia personal, de su niñez, de su adolescencia ni de su adultez. Pero desde hace poco menos de 20 años lo conozco, y es una persona maravillosa. -Mis abuelos cuentan que de chibolo se paseaba con su "El Comercio" bajo el brazo cantando algún huayno chistoso-.

Valga anotar que hoy cumple 52 años.

Felíz Cumple Pa'!
Te quiero mucho.
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