jueves, octubre 19, 2006

Soy Cholo, ahora despréciame.
3:40 p.m.

Soy Cholo, ahora despréciame.



¿Cuál es la diferencia entre un blanco en un río y un cholo en un río?
El blanco está haciendo canotaje, al cholo se lo llevó el huaico.

Augusto Ferrando, Trampolín a la Fama

"Indio de mierda" no es precisamente la manera más sutil ni agradable para encarar una piel trigueña y nariz levemente aguileña en una disputa por treinta centavos. Pero no fue suficiente, sino que semejante frase vino acompañada de un fulminante "cholo cochino". Estaba hecho, insulto concluido, espina sacada.

"¿Racista yo?" preguntaba, a la mañana siguiente, la señorita que pronunció tan dulces palabras; "pero si yo he estado con 'este'". En pocos segundos había sacado de su cartera la foto de su ex enamorado y la blandía frente a mí, orgullosa de sí misma. El hombre de la foto era, en efecto, un cholo.

Pausa.
Personalmente aborrezco términos tales como "hombre de rasgos andinos". Me parecen ridículos y acomplejados. Se dice "cholo" y punto. No es ofensivo si no se quiere así. Serrano tampoco es una ofensa, sino un adjetivo que implica que aquel de quien se habla ha nacido o radica en la sierra.
Continuemos.

Días más tarde, escuchaba los alegatos de otra defensa ridícula del racismo encubierto: "Cholos somos todos, pero un 'cholo de mierda' es aquel que mea tras la puerta de un taxi o no se aguanta la lujuria cuando está borracho". Cualquiera se lo traga. Sí, ese es un 'cholo de mierda', una definición precisa, genial. No. Hay tantos términos despectivos que encajan perfectamente con aquel que "mea tras la puerta de un taxi...", tales como idiota, imbécil, tarado, patán, y un largo etc. Pero ciertamente para algunos no hay nada como agregarle 'cholo' o 'indio' a estos insultos, les dan más sabor: 'cholo de mierda', 'serrano estúpido', 'cholo imbécil regrésate a tu puna' (pobre, solo porque no cruzó rápidamente la pista).

Síntesis y tarea para la casa: Entender que el insulto que se esconde en oraciones como "indio de mierda" no es precisamente lo fecal, sino lo indio.

No esperen que termine esto con "todos somos cholos". No, no lo somos todos. Hay blancos, negros, indios, chinos, cholos, mulatos, zambos (Ferrando se consideraba uno), shipibos, aguarunas, boras, etc. El chiste no está en unificarnos bajo el cómodo título de mestizos, sino en entender de una maldita vez por todas que ni el color ni las costumbres y cultura -sí Fabricio, el que los serranos no se bañen todos los días no los hace incultos- hace menos humanos a unos u otros.

Escúchenme bien, limeñitos
Eliane Karp
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